
En Ribesalbes, pueblo cercano a Alcora, se establecieron algunos operarios de la fábrica del conde de Aranda, quien pronto tomó medidas contra esta competencia. En 1784 se exigió marcar las piezas de acuerdo con su procedencia, siendo la A la marca de Alcora. Incluso ésto no impidió la falsificación de piezas. Con el tiempo la producción de Ribesalbes se afianzó y produjo piezas que combinaban el estilo de Alcora y la espontaneidad de Manises.
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